Inicio Registro

LA TRISTE HISTORIA DE UN BLOGGER EN PROCESO DE MUDANZA

Agosto 19th, 2008 by gaycity

Como iba a haber un cambio de temporada se me hizo divertido cambiar la imágen de mi avatar, pensé q le inyectaría frescura. Así que una noche de viernes pensaba dedicarla a subir mi nuevo cápitulo, todo corría a la perfección me senté en mi silla frente a mi escritorio, prendí mi mac, abrí Itunes y puse un disco de Housito rico para que no me distrajerá y me relajará. El disco q puse fue Latin Vibes así q todo era feliz. Cuándo ya estaba sentado escogiendo la foto que iba a subir se me antojo una cerveza, baje a la tienda de la esquina que abre las 24 hrs, es como un Oxxo pero menos rojo y con trato más personal. Bueno por fin me atrevi a bajar los cuatro pisos q tengo q chutarme cada que quiero salir al exterior de mi depa. Ya en la tienda se me antojaron unos chicharrones de cerdo, literal, y pues compre limones pa q sepa la chela. Llegue otra vez a mi recamara, mis amigos me marcaron para convencerme de ir al Tour arrabal q tan feliz me hace, sin embargo soy un blogger comprometido, JA  y les dije que NO. Así es renunciaba a las chelas en Oasis Vip´s y a los chicharrones con salsa valentina del Viena. También renunciaba a las Caribe y a las canciones siniestras del Butter. Cuán comprometido y sufrido yo. Ya por fin después de haber renunciado al arrabal nocturno me asome a mi ventana, actividad que hago siempre que voy a escribir me pone muy inspirado ver los edificios del corredor Reforma de noche. Despues de la vista nocturna por fin me senté a trabajar para ese entonces mi disco estaba tocando un track de Malena q se llama No me digas Nada, obviamente no podía dejar pasar el track sin berrear la letra: ¨No me digas nada sólo dejame llorar por tiiiiiiii iiiiii iii¨ Una vez q deje de cantar ya por fin me puse a trabajr elegí la foto que quería para mi avatar. Abri mi panel de trabajo de Gay city patrocinado por Word Reference y ya, yo era cuán feliz elevando mis manitas al son de mi música, obviamente abri el post donde le enseñan a los bloggers de Ciudad de Blogs como subir una nueva foto, seguí todos los pasos minuciosamente y entonces sucedió lo peor mi imágen no se podía subir porq segun Word Press:

No se pudo crear el directorio /var/www/html/wordpressmu/wp-content/blogs.dir/88/files//2008/08. Asegúrese que el servidor tiene permisos de escritura para el directorio superior.

Soy escritor. Mi uso de computadora se resume a lo básico, así q no entendí q era tener permiso de escritura para el directorio superior. Rapidamente me fije quién de mi msn podría ayudarme afortunadamente tengo un amiguito  que experto en estas cosas computacionales de avanzada, como es adicto a la red no tiene vida real lo cuál es muy conveniente para imprevistos nocturnos, trató de explicarme que hacer, el punto es que después de dos horas ya había bajado dos programas e intentado miles de trucos que no funcionaron, mis cervezas estaban al tiempo, tuve que apagar mi housito rico y estaba muyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy de malas, histerico, al final alguién me dijo que Word Press no trabaja bien con Mac.

Ahora ya no puedo subir ni imágenes de avatar ni imágenes para ilustrar mi blog así que cómo dice la D´alessio hoy voy a cambiar. Sí me voy a Blogspot q es más fácil de usar y ahí ya pude subir mi foto de avatar y toda la cosa, ahora sólo falta que alguién me ayude a mudar todos mis cápitulos sin hacer tanto desmadre, alguién me dijo q existé un programa o algo q lo hace más fácil. Quién sabe?? AYUDAAAA.

Capitulo Final. Maybe its true. 2a Parte

Julio 16th, 2008 by gaycity

Siempre he pensado que la vida se podría dividir en etapas. Cómo en una serie de televisión. Con historias que finalizan y otras que comienzan. Con personas que salen de tu vida, otras que entran y muchas más que se mantienen. Con enseñanzas nuevas. Caminos por andar. Sueños por realizar y momentos que seguro nos sorprenderán. Así es la vida: un montón de historias por vivir…

Y en algún lugar de la Condesa. Fer, Ro y yo tenemos una reunión de corazones rotos. Marco y Adrián están desaparecidos.

Atl: Pero que te dijo?
Ro: Nada. Eso es lo q más me puede. Ni siquiera me dio un motivo. Sólo me dejo. Así de simple.
Fer: Wey eso te pasa por andar con niños que no saben lo q quieren.
Atl: Ja en este tiempo ya nadie sabe lo q quiere. Vivimos diciendo que queremos tal o cuál cosa y cuándo la tenemos simplemente la dejamos ir.
Ro:  Sí que pedo. Cómo tu wey. Q paso con él?
Fer: Pues ya les conté el wey se la paso diciéndome que era todo lo que soñaba. Q la fidelidad. Q era el amor de su vida. Y pum lo dejo un fin de semana y se anda besuqueando con el primero que se le pone. Sólo que el idiota nunca se imagino que se estaba besando con alguien conocido.
Atl: Jaja con quién?
Fer: Con Danielito.
Atl: Jajaja el chiquito q parece un pequeño bebe.
Fer: Jaja ese mismo.
Ro: Bueno. Pero al menos paso antes de que te clavaras más no?
Fer: Así es. Y tú q onda Atl?
Atl: Pues nada. Ya fue. Julián tiene miles de pedos q resolver. Tiene q resolverlos solo. Yo por más que lo quiera no puedo ayudarlo. Ayer q lo vi estaba súper mal. Casi me pega.
Fer: Puta wey que pedo con nosotros. Pinches hombres.
Atl: Así es. Somos unos hijos de la chingada.
Ro: Oye. Ese no es Marco?

Y luego de una tarde increíble en un jardín de San Ángel Marco decide salir a la Condesa con Hugo. Empieza a afrontar su decisión de estar con él pese a todo. Sabe que la Condesa es un territorio dónde se puede encontrar a cualquier conocido. Sin embargo algo empieza a pasar y ya no le importa tanto lo que los demás piensen. Mientras caminan por Tamaulipas Marko imagina lo que dirían sus amigos de su nueva elección. Piensa que todos lo juzgarían. Y en ese momento:

Ro: Marco¡

Marco nos ve. Su cara se pone de mil colores. Se toca el pelo. Camina nervioso. Trata de hacerse el sordo pero cuándo nos ponemos enfrente es imposible evitarnos.

Atl: Q onda Marco. Te estuvimos marcando todo el día.
Marco: Aha es que olvide mi cel en la casa de mi abuela.
Atl: Cuál? La que vive en Puebla?
Marco: Aha no. La otra.
Atl: Aha pensé que sólo tenías una.
Marco: (Se rasca) Aha. Y ustedes que hacen aquí.
Fer: Pues se supone que nos íbamos a ver todos…

Y mientras Fer habla todos miramos a Hugo y esperamos que Marco no lo presente.

Marco: Aha es verdad…

Silencio largo e incomodo. Todos miramos a Hugo y después a Marco. Marco voltea para todos lados.

Marco: Bueno me dio gusto verlos. Ya me voy.
Atl: ooooooooook.

Y Marco y Hugo se van.

Todos: Q pedo con esté wey¡

Y ya en su casa Fer encuentra una carta de Humberto. La toma sin leerla y la lleva a su recamara. Al revisar su mail encuentra uno del mismo remitente. Fer lee las dos cartas al mismo tiempo. Las palabras sólo le confirman su decisión. Todo lo que dice Humberto le suena vacío. Falso. El problema con las palabras es que sin acciones suenan grotescas. Toscas. En una relación las palabras sin acciones lo único que hacen es desencantarnos. Las situaciones que nos ocurren en la vida nos marcan. Hasta hoy Fer sigue sin creer mucho en las palabras.

Ro llega a su recamara y la encuentra llena de recuerdos de Hugo. Toma el celular y no puede contenerse: le marca a Sergio. El no contesta. Ro llama otra vez. Lo manda al buzón. No puede controlarse y llora. No lo había hecho desde que todo paso. Siente que al llorar se libera. Las lagrimas le brotan de forma desesperada. Hace sonidos extraños. Se inclina. Rompe todas las cosas de Sergio. Sigue llorando. Golpea el piso. Tiene que sacar de alguna manera ese dolor que le oprime el pecho. Hay una sensación muy dura de superar. Esa que sentimos cuándo inesperadamente perdemos algo que nos hacía inmensamente felices. Esa noche. Tirado junto a su cama Ro sintió un dolor que no quería volver a sentir.

Cuando terminamos algo siempre hay una sensación de arrepentimiento. De querer retractarnos. De pensar que quizás estamos siendo extremos. Creo que en relaciones es un sentimiento normal. No es fácil desprendernos de algo que fue importante. Es de noche. Un viernes. Yo camino por las calles de Polanco. Amo está ciudad porque me conoce mejor que nadie. Sabe cómo ponerme contento. Cómo hacerme feliz. Conoce todos mis secretos. No le puedo ocultar nada. Esa noche decido tener una cita con mi amiga. Mi mejor amiga. La ciudad. El plan: Tour nostálgico. Primera parada el primer beso: la esquina de Horacio y Newton. El parque Lincoln. Y después me siento en la banca de Horacio dónde platicamos por primera vez. Tengo ganas de marcarle pero no lo hago. Reviso sus mensajes en mi cel. Siempre guardo los mensajes de la gente que quiero porque cuándo estoy triste me ponen de buenas. En mi buzón había 9 mensajes de Julián. Todos me hicieron reír. Recordé los buenos tiempos. Y luego. Uno a uno los fui borrando.

Abre los ojos. Siente un ardor en el estomago. Todo está nublado. Un sonido constante. Una silueta a su lado. No la reconoce. Huele a hospital. El mismo ardor en el estomago. Se concentra en la silueta. Le extiende la mano. Cierra los ojos. Todo se ve menos nublado. Por fin lo reconoce. Es Lucas. No recuerda cómo llego ahí. Lucas le acaricia la cara. Sonríe y dice: -Tenemos que dejar de tener citas en los hospitales. Adrián se ríe pero el estomago le duele. Lucas le cuenta que tuvo una sobredosis de G. Adrián recuerda todo. No dice nada. No piensa en arrepentimientos cursis. Siente que es lo mejor que le ha pasado. Volvería a repetir todo con tal de abrir los ojos y ver a Lucas a su lado.

Y un sábado por la tarde.

Luego de muchas llamadas Fer decide aceptar ver a Humberto. Cree que sólo de esa manera lo dejara en paz. El está conscientes de que su decisión no tiene vuelta atrás. Sin embargo siente un deseo de darle a todo un final digno. A las dos en punto de la tarde Humberto y Fer están sentados en una mesa de Exacto. Piden dos copas de vino. Fer no habla. Humberto dice las mismas palabras que en sus cartas. Por un momento Fer quiere lanzarle en la cara la copa de vino. Está asqueado por la falsedad de todo lo que le dice. No le cree nada. A la mitad del discurso Fer se levanta. Lo mira de frente y dice: Pudimos haber sido tan felices. Se da la vuelta. Lo deja hablando. Humberto se levanta tras él. Un mesero pide el dinero del consumo. Le da el primer billete que saca. Fer atraviesa Tamaulipas y corre hasta su auto. Humberto va lloriqueando tras él. Fer siente que todo ha terminado de manera digna.

Marco lleva veinte minutos esperando a Hugo. Se empieza a impacientar. Está por marcarle cuándo lo ve llegar. Sonríe y le da un beso. Hugo lo mira de frente y le pregunta: - ¿Por qué no me presentaste con tus amigos?
Marco sabe que es un tema que algún día tenía que enfrentar. Se siente culpable. No puede decirle a Hugo que es una especie de príncipe de ensueño con forma de sapo que no quiere presentar a sus amigos. Hugo toma la iniciativa y dice: Marco se muy bien que no soy el tipo de hombre que uno anda presumiendo con todo mundo. Pero sé muy bien lo que valgo y no estoy dispuesto a ser tu placer culposo. No te voy a ver una semana. Sí después de ese tiempo estás dispuesto a estar conmigo con todo lo que eso implica: márcame. Si no. Yo entenderé. Hugo se da la media vuelta y entonces Marco entiende: Hugo. Hoy en la noche me voy a ver con mis amigos. ¿Te veo ahí?. Hugo se ríe y lo besa.

Y en Polanco. Julián y yo nos vemos en el mismo lugar de la primera vez. Los dos llegamos puntuales. Nos damos un beso y nos sentamos en la banca de cemento. Hablamos. Nos reímos. Y en ese momento veo al Julián del que me enamore. El que me hace reír. El que tiene esa sonrisa irresistible. Julián me pide disculpas por lo de la ultima noche. Seguimos hablando. Y los dos pensamos lo mismo: No podemos estar juntos. No es el momento. Siempre he pensado que la madurez de una persona se ve en como termina las cosas. Julián y yo terminamos como dos personas que se quieren pero saben que no pueden estar juntas. Esa tarde nos despedimos. Nos dimos un beso. Julián se fue por una parte y yo por otra. Terminamos como dos personas que se quieren siempre deberían terminar. Hablando y con un beso de por medio. Al fin hay muchos momentos que siempre le agradeceré.

Y en la Roma. Me encuentro con Adrián. Me cuenta lo que paso. Me siento culpable por no haber estado con él. Sin embargo lo veo tan maduro y tan seguro que me siento tranquilo. A veces necesitamos de un golpe fuerte para darnos cuenta de muchas cosas. Después de haber salido del hospital Adrián empezó a pensar en muchas cosas. En replantearse su vida. Sintió que nunca había tomado un riesgo. Se dio cuenta de lo importante que era Lucas en su vida. Y por eso no estaba dispuesto a dejarlo ir. Adrián amaba su vida. No se arrepentía de nada que hubiera hecho. Sentía que cada droga, cada aventura sexual, cada exceso lo había llevado hasta el punto en el que hoy se encontraba. Hasta la decisión que ese día había tomado: Irse con Lucas. Cuándo me lo dijo pensé que estaba exagerando pero entonces volví a pensarlo y me di cuenta que es la decisión más inteligente que Adrián había tomado. Me dijo que se sentía contento y yo lo apoye.

Y así cómo hay cosas que inician. Otras finalizan o tal vez sólo se reescriben. Nicolás regresa de Cancún con las ultimas maletas que había dejado. Al bajar del avión siente no que está finalizando algo. Mas bien parece que algo se empieza a escribir.

Así es la vida algunos castillos se rompen y otros se empiezan a construir. Adrián se despide de los demás con una carta. Siente que lo que hace ya es demasiado cursi como para sumarle una despedida llena de lloriqueos. Todos entienden y sienten gusto. La vida debe continuar. Es una regla de oro. En la noche todos nos reunimos para bailar en nuestro lugar favorito, con  nuestro DJ favorito. Marco nos presenta a Hugo. Después de lo de Adrián ya nada nos sorprende. Además ver a un amigo feliz hace que entendamos casi cualquier cosa. Y así en la mitad de la madrugada. Rodeado de mis amigos. Con un buen beat de fondo pienso en todo lo que ha pasado. La vida es así. Siempre hay cosas que se destruyen. Que nos hacen sufrir. También hay otras que nos hacen felices. Seguramente el futuro estará lleno de esos momentos: buenos y malos. De personas que vienen y que van. Pero lo importante es saber que pase lo que pase siempre tendré a mis amigos para llorar y para reír. Y claro la misma ciudad que siempre me recordará cada momento vivido.

Atl Mendarte.

A mi ciudad y a mis amigos: Art, Lalo, Beto, Dugó, Alex, Gines, Luis, Val, Zin, Mario y Marko.

¨Castillos en el Aire¨ 2a Parte

Julio 8th, 2008 by gaycity

Casi todos, incluso me atrevería a decir que todos, soñamos con algún día encontrar el amor. Ese amor que nos han enseñado, hace que la vida sea más bonita. Ese amor que cuándo lo encontramos da sentido a nuestras vidas y las hace más felices. Nuestra sociedad se escandaliza ante la soledad. Nosotros nos aterramos ante ella. Quizás por eso gran parte de nuestra vida la pasamos evitándola. Lo opuesto a estar solo es estar con alguien. Así de simple. Nos rodeamos de amigos, conocidos, ligues de un día, acostones y por supuesto de novios. Basamos nuestra felicidad en estar con alguien. Convertimos a la soledad en sinónimo de sufrimiento. Y que pasa cuándo hemos basado toda nuestra felicidad en una persona. Y esa persona nos defrauda. ¿Tendremos que resignarnos  a vivir infelices o tal vez encontremos otros caminos?…

Un mes y un día después en algún lugar de la Ciudad de México:

Es increíble la capacidad que tenemos los humanos de auto convencernos. Entre peor van las cosas yo me empeño en pensar que he encontrado a alguien con quién quiero estar. Entre reclamos, palabras feas y voces altas ya he olvidado porque estamos discutiendo. Ya olvidé por qué hemos pasado discutiendo el último mes. Ni siquiera estoy seguro que haya un motivo. Julián fuma mota sin parar y hace tres días que no sale de su casa. Mi reacción lógica es intentar ayudarlo. Aunque parece que con eso sólo aumenta su frustración. Hace un mes pensé que el amor lo haría todo más fácil. Hoy empiezo a dudarlo. Empiezo a cuestionarme si de verdad quiero estar con un hombre que quizás no quiere estar conmigo. Sin embargo sigo a su lado. Después de cada pelea, de cada grito, de cada portazo espero que reaccione y por fin todo marche como se supone debería marchar. Seguiré esperando. No puedo dejar que todo se caiga. Se supone que uno debe luchar.

Es demasiada la necesidad que Marco tiene de tener su propio cuento de hadas.  Tanta que la fealdad de Hugo parece ya no importarle tanto. Marco busca en la cartelera el cine más alejado de la civilización chilanga. Elige un cine en Gran Sur. No tiene ganas de ver ninguna de las películas que se exhiben. Pero menos ganas tiene de que alguien conocido lo vea con Hugo. Así que compra dos boletos para una película que nunca vería. Y es que algo pasa con los estándares de Marco. Ahora prefiere los cafés en Coapa. Las películas domingueras y  besa a  un hombre que antes ni siquiera voltearía a ver.  Así es la historia de muchos. En el camino vamos tirando nuestras convicciones, nuestros sueños, lo que nos gusta con tal de adecuarnos a las personas que pensamos nos pueden dar nuestra felicidad. Marco está sentado en un cine en Coapa viendo una película que no le gusta y voltea a ver al hombre que esta a su lado. Hugo lo mira también. Los dos odian la película se ríen y salen de la sala.

Es la cuarta vez en el mes que Adrián va al hospital dónde Lucas está internado. Hoy ha llegado más lejos. Está frente a la habitación 306. La puerta está cerrada. Sabe que tras esa puerta está Lucas. Sabe que tocarla significaría muchas cosas. Da un paso y se detiene. Piensa que ni siquiera sabrá que decir. Busca palabras. Pero es mejor un pretexto. Un pretexto que no lo haga sentir tan estúpidamente cursi. No lo encuentra y camina con determinación al elevador. Se detiene otra vez. Da media vuelta. Camina sin pensar y abre la puerta. Entra de golpe a la habitación que tiene una luz tenue y está vacía. En la cama de sabanas blancas. Junto a un monitor que no deja de tintinear está Lucas. Lo ve y sonríe. Adrián no dice nada. Hay veces que las palabras arruinan los momentos. Está es una de esas veces. Ninguno dijo una palabra. Todo se entendía. Adrián se recostó a la orilla de la cama. Con un brazo rodeando a Lucas y con el otro tocando su cara.

Hace una semana que no sabe nada de él. Su teléfono está apagado y en casa simplemente no se lo pasan. Ro empieza  a sentir mucho miedo. Un miedo con un poco de presentimiento. Sabe que Sergio está bien. En el fondo sabe que es lo que está pasando. Aunque intenta convencerse de historias extraordinarias poco a poco Ro se convence de que algo malo pasa. Así que un martes decide salir temprano del trabajo y corre a la escuela de Sergio. Cuándo queremos ver a alguien no hay obstáculos imposibles. Ro atraviesa la ciudad y se planta frente a la puerta de una escuela preparatoria esperando que ese presentimiento que evade sea sólo eso: un presentimiento.

Con una persona adecuada y sin poner muchas barreras un mes es suficiente para sentirse enamorado. Aun le cuesta trabajo adaptarse a las nuevas sensaciones del amor. Ya le empiezan a gustar las llamadas de Humberto. Sus palabras cursis. Los besos en la boca. Los mensajes empalagosos. Y las noches con él. Fer recibe una llamada: es Mario. Un niño de 1.80, brazos que se antojan y cara que se sueña. Fer ha intentado tirárselo pero no se ha dado. Está vez Mario habla y es directo. Lo invita a su casa y le dice algo sugestivo. Hace un mes Fer habría salido corriendo. Pero hace un mes es demasiado. Demasiado como para que rechace la proposición. Siente que con Humberto tiene muchas cosas. Y si Humberto se ha comprometido porque no hacerlo también.  Así es el amor nos lleva a hacer cosas que jamás pensamos.

Y la clásica reunión de los sábados es tajantemente cancelada por todos mis amigos. Estoy por pedir una pizza pero me interrumpe el timbre de mi casa. Abro la puerta y me encuentro con Nicolás. Una botella de vino después me actualiza sobre su relación. Un sueño que se convirtió en pesadilla. Golpes. Maltrato psicológico y ante todo un montón de sueños que ya no existen y una vida que reconstruir. Una vida que empieza de nuevo. Con nuevas historias. Y seguramente con nuevos sueños. Porque cuándo todo se cae debemos aprender a construir de nuevo. Con diferentes planos. Diferentes materiales. Pero definitivamente no podemos permitirnos vivir en los escombros.


Y al sur en un cine del WTC Fer y Humberto salen de ver una buena película. Al pasar por un espejo Fer piensa que tiene un novio increíble y que hacen una pareja envidiable. Se espanta un poco porque siente que es demasiado perfecto y justo en ese momento se encuentran con Bernie un buen amigo de Fer.
Fer: Hola. Cómo estás? Años q no te veía.
Ber: Pues es que nunca me marcas.
Fer: Te presento a Humberto, estamos saliendo.
Hum: Hola, cómo estás?
Ber: (incomodo) Bien. Ya nos conocíamos

Bernie rompe con la situación incomoda y le pide a Fer que le marque al llegar a casa. Aunque no dice nada mas mi amigo sabe que seguramente la llamada no será para comunicar buenas noticias. Y ya en el auto Fer deja a Humberto en su casa. Lo invita a pasar pero él no acepta. No puede esperar  para hacer la llamada. Humberto lo besa con una sensación de final. Fer no lo mira a los ojos. Arranca el auto. Se detiene en la esquina de una calle al sur. Marca el teléfono de Bernie y entonces se siente estúpido. Confió en un hombre que le prometió todo hasta lo que no estaba obligado a dar. Bernie le cuenta que el sábado por la noche en Lipstick Humberto se beso con su mejor amigo. Le dijo que era soltero. Y le susurro las mismas palabras bonitas.

Hugo lleva a Marko a su lugar favorito de la ciudad. Es una calle en la Colonia San Ángel. Se tiran en el pasto de un parquecito que parece de cuento. Es increíble que en está ciudad puedas encontrar oasis de tranquilidad a tan solo unas cuadras de Insurgentes. Hugo y Marko tienen una de esas platicas que son vitales en una relación que empieza a convertirse en algo importante. Mi amigo se da cuenta que Hugo representa todo lo que ha soñado en un hombre. Excepto por el físico es el hombre de sus sueños. Mientras Hugo habla de lo que busca en una persona. Marko se da cuenta que a veces encontramos a personas que no son lo que soñábamos y sin embargo tienen todo lo que esperamos. Entonces interrumpe a Hugo y le da un beso. El beso que siempre soñó y esperó.

Adrián acompaña a Lucas hasta su casa. Los doctores le han dicho que tiene que guardar reposo y llevar una vida más tranquila. Lucas piensa que uno es viejo cuándo los doctores le dicen que lleve una vida más tranquila. Es como si te dijeran Señor, sientese a esperar la muerte tranquilamente. Sin embargo Lucas sabe que ya ha vivido una vida muy intensa y es hora de descansar. Adrián no llora cuándo Lucas le dice que se ira a vivir a un pueblito de Querétaro. No llora pero siente que la vida es un poco injusta, la única persona por la que está dispuesta ahora se va. Adrián deja a Lucas y mientras camina por la Condesa uno de sus amigos lo invita a una fiesta orgía en una casa a pocas cuadras de dónde está. Adrián ha aprendido a evadir sus problemas con sexo es tal vez una manera de querer pensar  que no le importa.

En está ciudad el concepto de amor está tan devaluado que nos enamoramos y nos desamoramos más rápido de lo que nos trasladamos de un lugar a otro. Creo que en una relación el rompimiento habla mucho del tipo de personas que somos. Sergio ni siquiera le da una razón lógica a Ro. Sólo le dice que quiere terminarlo todo. Así sin más. Sin una explicación. Sin una razón. Simplemente el amor se le perdió tan rápido cómo le vino. Las cosas pasan tan rápido que Ro no puede procesar lo que está sucediendo. No entiende. Y es que ¿cómo entiendes lo irracional?. Generalmente las relaciones van terminando poco a poco. No mueren de golpe. Y cuando lo hacen. Nos dejan con un doble sufrimiento. La decepción del final. Y la impotencia de ni siquiera saber por qué termino. Ro camina hasta su casa. Su mente va en blanco. Está saturado y nuevamente decepcionado.

Julián lleva una semana sin salir de casa. Compro su pastel favorito y pienso en organizar una fiesta sorpresa él y para mi. Decirle que lo amo y lo apoyo en todo. Llego a su casa con un pastel, una botella de vino y dos gorros de FELIZ CUMPLEAÑOS. El me recibe harto. Con barba de tres días. En ropa interior, con los ojos rojos y con tres líneas de cocaína. Ni siquiera mira el pastel. Ni siquiera me mira a mi. Está hundido en evadir y hundirse más en sus vacíos personales. Todo esté tiempo pensé que con mi parte bastaba. Pensé que si ponía el 100% sería suficiente. Pero en ese momento entendí mi primera lección. En una pareja todo involucra dos partes. Dos 100%`s. También entendí que por mucho que amara a Julián no podía ayudarlo en contra de su voluntad. Aun así verlo cómo estaba me provocaba angustia. Una vez más intento que reaccione. Lo abrazo. Lo miro a los ojos. Trato de quitar la cocaína. El me mira. Me toma de la cara y me empuja. Ahí todo termina…

Cinco hombres desnudos se tocan en la oscuridad. La música de Jazz queda sola en medio del silencio. En una cama tres hombres acoplan sus cuerpos. De la oscuridad de una esquina sale un gemido poco sensual. A la luz de una lámpara dos hombres llenan un vaso de agua y luego le ponen una dosis que sacan de un gotero transparente. Uno de ellos dice: Con cuidado chaparro no te atasques. Que te dure toda la noche. El toma la botella y besa al primero que encuentra. Mientras le hacen sexo oral se bebe la mitad de la botella. Un tercero se integra. Se besan. El se toma la otra mitad de la botella. Los tres se besan y se tocan. Después él cae…

Atl Mendarte.

gay::city

Julio 6th, 2008 by gaycity

gay::city

Julio 5th, 2008 by gaycity

gay::city

Julio 5th, 2008 by gaycity

Gay::City

Julio 5th, 2008 by gaycity

Hey¡

Mayo 17th, 2008 by gaycity

Mmm pues la verdad q excusas sería cómo un poco de hueva ponerlas. He reescrito y escrito como diez veces los ultimos capitulos, no transmiten lo q quiero decir y no reflejan lo que quiero q vean. So. Sorry pero no publicare nada hasta que me salga como lo leo en mis momentos nocturnos que no logran concretarse. Sí puede que la espera sea larga, no me atrevería a poner una fecha, pero prefiero perder a mis lectores por falta de posts que perderlos por unos de mala calidad q no digan lo que quiero decir.

 Espero entiendan.

Beso¡¡

Capitulo 10 Castillos en el aire 1era Parte

Febrero 12th, 2008 by gaycity

La primera cita, la computadora nueva, los nuevos amigos, la nueva t shirt, los nuevos zapatos, la nueva vida, la nueva manera de ver la vida, muchas de las cosas que nos llenan de ilusión en nuestra vida tienen fecha de caducidad. Unas más cortas y otras más largas. En está ciudad con millones de habitantes todos los días alguien despierta con una nueva ilusión: el nuevo auto, el nuevo trabajo, el nuevo novio pero también todos los días alguien ve ante sus ojos cómo el castillo, inmenso y perfecto: de repente se esfuma, así sin más. Sin embargo nos han enseñado a luchar por nuestras ilusiones, pero hasta que punto: ¿esa lucha se convierte en una patética y agotadora aferración?.

 

Alto, moreno, con los ojos verdes ó mediano, blanco, con la sonrisa perfecta, Marco a hecho todas las posibles combinaciones tratando de adivinar cómo es Hugo, aunque no lo dice a nadie en los momentos de silencio imagina su vida con él, el primer momento en que se vean, la primer mirada, la primer sonrisa, sueña que Hugo lo sorprenderá con alguna romántica declaración de amor o con una cena a luz de las estrellas y así entre sueños y sueños llega el momento esperado, Marco tardó horas y horas en elegir el lugar correcto para su primera cita, el día elegido: un sábado al medio día, el lugar: una calle de San Ángel Inn, al lado de una villa que parece castillo y bajo la sombra de un árbol que lleva ahí más de cien años, Marco cargado de ilusiones sale de su casa casi dos horas antes, llega a San Ángel una antes, mientras espera se sienta en una jardinera bajo la sombra del árbol que lleva ahí más de cien años, ahí Marco construye un mundo de ilusiones sin darse cuenta que está construyendo un castillo tan alto pero tan alto que la realidad difícilmente lo alcanzará.

Adrián es uno de mis mejores amigos sin embargo nunca he sabido lo que siente en el fondo, a veces he aprendido a distinguir cuando está triste o deprimido, intento hacerlo sentir mejor pero nunca esperaré que se siente conmigo a hablar de sus sentimientos, después de lo que sucedió con Luca empezó a pensar en muchas cosas, un dejo de nostalgia se empezó a apoderar de sus pensamientos, hacía mucho que una persona no lo hacía sentir lo que estaba sintiendo, la gente normal iría corriendo en busca de esa persona, pero él no. Él prefería dejar que el sentimiento se fuera y después seguir con su vida. Cuándo Adrián quería olvidar o sentía que alguien le importaba más de lo normal reprimía el sentimiento saliendo con más hombres y teniendo mucho más sexo, es por eso que esa tarde mi amigo decidió salir con Pablo un adolescente de unos 19 años que le daba una flojera inmensa pero que tenía un cuerpo bien formado y una tarjeta sin limite de crédito, cómo era de pensar la cena le estaba resultando un verdadero martirio y mientras Pablo hablaba de sus hazañas adolescentes, las cuales Adrián encontraba ridículas, él pensaba en cómo sería todo si se diera una oportunidad con Luca, las fantasías de Adrián no eran como las de Marko, tenían un poco más de realidad: él sabe que las relaciones no son fáciles es más ni siquiera piensa en una pareja monógama sin embargo la idea de tener a alguien con quién poder ser sin barreras lo llena de ilusión.

Ocho llamadas en un día son el paraíso para la gente como Marko pero son una verdadera pesadilla para las personas cómo Fer. Mientras escoge su nuevo outfit en Emporio Armani Humberto le marca para desearle un buen día, mientras camina por Masaryk viendo aparadores Humberto le marca para contarle que ha hecho desde hace 20 minutos que le marco por ultima vez y mientras Fer liga en Vuitton Humberto le marca para decirle que lo extraña. Fernando puede soportar que lo interrumpan mientras se prueba unos jeans o mientras ve las nuevas plumas Mont Blanc pero nunca soportará que lo interrumpan mientras liga para decirle que lo extrañan. Desesperado y a punto de aventar su celular sobre la nueva colección de LV Fer decide que está harto: apaga su teléfono, le hace señas a su ligue, lo sube a su BMW, cruza Masaryk y lo lleva a algún lugar donde ambos botaran sus ropas de diseñador, se besaran todo el cuerpo, tendrán sexo por más de una hora y después jamás se volverán a ver, o al menos eso aparentaran.

Hay gente como Adrián, Fer o yo que tiene sexo sin mayor complicación. El asunto es fácil, conoces a alguien (incluye Cyber conocer), lo invitas a tu casa o él te invita, tienen una pequeña platica de cortesía, después tienen un orgasmo y después puede que no se vean nunca más, sin embargo hay gente como Ro, para quién el sexo es un momento casi de fabula, un momento que hay que planear, soñar y ESPERAR. Luego de meses de planeación Ro y Sergio deciden que quieren tener sexo, ambos se sonrojan mientras lo planean, casi ni se miran a los ojos y por ningún momento entran en detalles, hablar de posiciones, gustos y manías es algo que los sonrojaría demasiado pero aun así la carne es débil y los dos se mueren por tener su primera vez, luego de muchas horas de planeación, horas de mejillas sonrojadas, de insinuaciones disimuladas por fin el deseo tiene fecha de cumplimiento y hotel de realización. Y el día llega Sergio y Ro hablan de cualquier cosa, Ro no lo dice pero las piernas le tiemblan, lo mágico de tener sexo con alguien a quién amas es que importa demasiado. Es cómo las olimpiadas para un atleta que se ha preparado por cuatro años. Ro había esperado más y la competencia estaba a punto de empezar…

Y mientras Ro planea, yo hago. Tendido en la cama todavía percibo el olor que delata lo que ocurrió. Su brazo me rodea el cuello, su olor me hace pensar que hacía mucho tiempo una persona no me atraía tanto cómo él. El sexo es increíble, nuestras pláticas son indescriptibles. Cuándo terminé con Jhonas pensé que nunca más encontraría a alguien tan perfecto y ahora ese nunca está acostado. Desnudo. Junto a mí. Con un cigarro en la mano y esa mirada que no deja de hacerme sentir que todo es perfecto. El cigarro se termina. Julián me mira, me da un beso. Se ríe. Me río. Nos besamos y después por enésima vez lo hacemos cómo si fuera la primera vez. Ya casi me olvido de ese miedo al que tanto me aferré, ya casi me olvido de que prometí nunca hacerme falsas ilusiones y es que sólo hace falta que nuestras miradas se crucen para olvidar y empezar a soñar.

Y en Cancún un hombre que dejo la ciudad, su ciudad, a sus amigos y su vida para ir detrás del amor se da cuenta que la ilusión empieza a darle paso a la realidad.

N: Atl?

Atl: Sí, quién es?

N: Soy NICOLAS

At: Ayyyyyyyyy hermano cómo estás?

N: Pues más o menos

Atl: Por qué? estás bien? todo bien?

N: Sí, no me ha pasado nada, pero pues las cosas con Armando no van muy bien

Atl: Por qué? se pelearon?

N: Uy ya muchas veces, nos peleamos horrible, nos gritamos, me siento muy mal. Sólo. No conozco a nadie en está ciudad. No tengo dinero. Me siento súper triste hermano.

Atl: Nico pero q paso? por q se pelearon?

N: Pues todo cambió hermano, es como si fuera otra persona: súper celoso, posesivo, agresivo. Ya no se puede hablar con él, estoy desesperado no sé que hacer. Me la paso llorando.

Atl: No sé que decir. Habla con él y si no pasa nada regrésate.

N: Sí haré eso. Pero tengo miedo, es como empezar de nuevo, deje todo. No sabes. Es horrible ver que las cosas importantes se te caen en tus propios ojos sin poder hacer nada.

Atl: Sí lo sé. Te quiero…

Y en el DF cinco hombres piensan sobre las cosas que importan. Callados, con los ojos cerrados, bajo un árbol, en un hotel de paso, frente a un aparador de Cartier o mirando la ciudad desde su ventana piensan en lo que están dispuestos a arriesgar, en lo que están dispuestos a dar, en lo que sueñan, desean, añoran. A veces las cosas que importan son las que más se resisten, las que más pesan. Las que más miedo nos da tener porque sabemos que algún día se tienen que ir. Y aun así son por las que damos todo…

La hora llego. Marco no puede permanecer sentado: se levanta, se arregla el pelo. Lo visualiza. Es perfecto de pronto se le acerca un hombre: le pide la hora. Marco apenas lo ve. Le dice la hora de mala gana. El hombre que viste: un suéter gris de cuello de tortuga y unos pantalones negros con pinzas lo llama por su nombre. Marco lo ve otra vez nota que su pelo está peinado con gel y su aspecto le desagrada. Marco dice: ¿Perdón?. Él hombre del cuello de tortuga, los pantalones con pinzas y el gel en la cabeza dice: Soy Hugo. Marco lo ve y abre la boca. Está a punto de llorar y golpearlo. Quién es él para quitarle su sueño. No sabe que decir. Un remolino de emociones lo rodean, quiere: correr, llorar, pegarle, decirle que él no es Hugo, no puede ser. Hugo es perfecto y él no lo es. Marco no encuentra las palabras. Se da la vuelta y se va. Camina lo más rápido que puede y al voltear la mirada ve que Hugo lo persigue, igual de desconcertado y seguramente con las mismas ganas de llorar. A Marco no le importa sólo quiere desaparecer y borrar ese momento. Por fin llega a su auto. Hugo sigue detrás de él. Marko se sube a su auto. Hugo baja la cabeza. Marco comienza a llorar. Hugo también. Marco reacciona: toma el regalo que había comprado, baja de su auto, se pone frente a Hugo: “Perdón había olvidado el regalo”…

 

Adrián ya no soporta. Está en una reunión con los amigos de Pablo. Lleva más de dos horas escuchando sobre quién se ha puesto la borrachera más “notable” quién tiene el mejor auto, el mejor estilo. Adrián juega con una copa y mientras la mueve piensa en lo diferente que sería estar con Lucas. Se da cuenta que ha estado evadiéndolo todo el tiempo y entonces se ve patético. Se siente patético. Hay veces en la vida que nos sentimos tan convencidos de lo que queremos que casi salimos corriendo en busca de ese algo. Esa noche en una mesa del Tai Gardens Adrián dejo 500 pesos. Se levanto de la mesa. Y fue a buscar a Lucas está vez nada lo detendría. Ya enla Condesa. Adrián toco el timbre una vez. Y nadie atendió. Lo tocó otra vez y nuevamente nadie atendió. La quinta vez la vecina de Lucas salió y le dio una noticia que cimbró a Adrián: Lucas había tenido un ataque al corazón y estaba internado en algún hospital de la Ciudad. Esa noche por primera vez Adrián se dio cuenta de lo que quería. Al salir del edificio Adrián se sentó en una banca del Parque México y lloró. A solas y en silencio.

 

Por fin Fer contesta las llamadas de Humberto y en lugar de reproches Fer es recibido con palabras que hacía mucho no escuchaba, las palabras y la intensidad con que las dice hacen que Fer se conmueva y acepte salir con Humberto esa noche. Y en la noche en Condesa DF, Fer  y Humberto tienen una de las salidas más divertidas: Fer se da cuenta que a veces sólo hace falta dejar llevarse un poco, tirar las barreras, pedir un Martini y empezar a disfrutar. Y esa noche definitivamente Fer se divirtió y empezó a considerar que las llamadas y las palabras de Humberto podían ser no tan desagradables y sus propuestas no tan descabelladas. Al final de la cena Fer y Humberto decidieron caminar unos instantes y ahí en alguna calle de la condesa, con la luz de la luna a media intensidad, Humberto le dijo a Fer que lo amaba, que no podía estar con otro hombre, le prometió fidelidad y le aseguró que lo esperaría a estar listo. Fer no dijo nada pero la idea de la espera romántica lo conmovió. Esa noche Humberto y Fernando se besaron, el primero hizo una promesa y el segundo estaba muy cerca de hacerla.  

Y en la habitación de Hotel en donde Ro y Sergio se preparan para iniciar su historial sexual: Con la luz a media intensidad, el sonido de los autos que atraviesan la avenida y su reflejo en los espejos que rodean la habitación Fer y Sergio empiezan a despojarse de sus ropas. Se quitan las camisas y miran sus vientres, sus manos recorren la piel nerviosa, sus labios recorren cada punto, su piel se eriza, sus pezones reviven. Se quitan los pantalones, sus manos recorren las piernas velludas que se excitan, sus labios recorren el camino de lo desconocido. La escena parece perfecta pero… dentro en sus pensamientos Rodrigo no puede contener los nervios. Había esperado tanto tiempo por este momento que su cuerpo lo empieza a traicionar. Hay momentos que hemos visualizado tanto y hemos esperado tanto que cuándo llegan simplemente es demasiado y no las podemos asimilar. Esa noche en un hotel de paso Ro no pudo mantener viva la “llama” de la pasión y él y Sergio se quedaron acostados en la habitación del hotel, con los ruidos de los autos a lo lejos, su reflejo en el espejo y el deseo de que la segunda vez el deseo se convierta en realidad.  

 

Y en la noche después de un día entero de sexo Julián y yo caminamos hacia Condesa DF es el cumpleaños de un amigo y el momento ideal para presentarle a mis amigos a Julián. Al llegar sólo hay una persona en la mesa es uno de los amigos de Fer, se llama Alfredo y es uno de esos gays intelectuales que  presume de sus conocimientos en: vinos, idiomas y literatura. Mientras esperamos pedimos un Martini Horchata y yo recibo una llamada es Adrián que está afuera y quiere contarme algo: yo salgo y platico con él sobre Lucas, a los pocos minutos llega Ro y nos cuenta sobre su historia de lo que entre risas llamamos: terror escénico, después llega Marko y casi llorando nos pone al tanto de la historia con su príncipe azul que al final se convirtió en un Shrek cualquiera y por ultimo llega Fer, nos platica sobre Humberto y sus promesas de amor, casi una hora después afuera de Condesa DF, junto al cochecito de cuerda, cinco amigos se dan cuenta que a veces el mejor lugar para tener una plática se da en el lugar que menos se espera. Al regresar al restaurante me doy cuenta que Julián y Alfredo han aprovechado nuestra ausencia para convertirse en grandes amigos, durante toda la cena Julián me ignora y parece divertirse mucho con Alfredo. Mis amigos lo odian. Yo simplemente espero a que reaccione. Luego de varias horas Julián y Alfredo parecen en la cita perfecta, lo cuál sería perfecto si Julián no saliera conmigo. Luego de cinco martinis Horchata después yo decido que es hora de dejar el lugar y tal vez tenga que hacerlo sin Julián. Me levanto me despido de todos y le digo a Julián:

Me voy. ¿Vienes?

Julián me mira a los ojos, mira a Alfredo y se acerca al último para darle un beso de despedida. Afuera mientras caminamos de la Condesa a la Roma el silencio delata lo malo de la noche. Ya en la Roma Julián me dice que las cosas no funcionaran si me meto con su libertad: 

Atl: Wey una cosa es tu libertad y otra que coquetees con otro delante de mi y mis amigos 

Ju: Eso es lo q te preocupa que lo haya hecho delante de ellos. 

Atl: Son mis amigos, son parte de mi vida y te odiaron. 

Ju: Sorry, así soy yo, nunca te he mentido, sabes lo complejo que soy. Pensé que lo sabías y habías aceptado las reglas del juego.   Atl: Reglas? Juego? De que hablas yo sólo quiero que esto funcione 

Ju: Pues ya sabes las condiciones. ME VOY. VIENES? (Me tiende la mano y me mira directamente…)

Atl Mendarte

Gay::City IS COMING¡¡¡¡¡

Febrero 1st, 2008 by gaycity

Después del puente, los tres ultimos capitulos de la segunda entrega. Todo cambia, todo pasa y al final sólo queda …